Una de las cosas que más me llamó la atención al ingresar a la Familia Imeldina –además de su calidez al recibirme- fue enterarme de las múltiples actividades que desarrollan los alumnos de IV y V de secundaria.
Debo confesar que me sentí un poco triste pues pensé que nunca podrían darse un tiempo para hacer “algo adicional” que, encima de todo, no les daría ninguna retribución por el tiempo y el esfuerzo entregado, algo que hicieran sólo por el simple gusto de hacerlo.
Hoy, revisando los meses pasados, no sólo me siento contenta sino también orgullosa de los jóvenes que dijeron “Sí” a la locura de rescatar momentos importantes que vive hoy nuestra querida institución, después de cumplir 70 años Educando y Evangelizando.
El compromiso demostrado por ustedes no sólo permitirá demostrar el cariño que sienten hacia su colegio, sino que además permitirá que todos seamos testigos de sus dones y valores.
Quiero decirles, con todo mi cariño y respeto, MUCHAS GRACIAS.
GRACIAS, por regalar su tiempo en un reto que al inicio parecía imposible.
GRACIAS, por hacer que siga creyendo -cada vez más intensamente- en los jóvenes de hoy y su fuerza transformadora.
GRACIAS, porque su entrega incondicional en un proyecto de este tipo, renueva mi vocación de maestra.
GRACIAS, por hacer que en menos de un año, me sienta imeldina.
Besos y bendiciones.
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