Nació el 05 de octubre de 1917, en Schmittweiler/Waldmohr, en la Región del Palatinado – Alemania. Sus padres fueron August Geimer y Anna Weis. Ellos tuvieron 10 hijos. Anna, llamada después Schw. Amábilis, fue la novena hija. Pero no es la única religiosa de la familia, pues años después, una sobrina suya, hija de su hermana menor, se hizo también Dominica de Santa María Magdalena, siguiendo el ejemplo de la admirada tía. Ella es Schw. Theresia Mende Geimer, quien es directora de nuestro Gimnasio en Alemania.
Como todo niño y adolescente, Madre Amábilis realiza los siguientes estudios en su tierra natal:

  • Estudios primarios y secundarios en Schmittweiler.
  • Estudios para profesora en el Instituto Pedagógico Femenino del Palatinado, regentado por la Congregación. Terminando con éxito los mismos entre los años 1936 y 1937.

Durante la expansión del Nazismo fueron cerradas las escuelas católicas en Alemania. Al mismo tiempo obispos de Brasil y Perú solicitaron a la superiora del Convento de Santa Magdalena de Speyer el envío de religiosas que apoyaran en la misión de sus países.
Monseñor Salvador Herrera, Obispo de Puno, nacido en Abancay, pidió religiosas alemanas tanto para la Diócesis de Puno como para su tierra natal Abancay.  
Siguiendo el llamado de Dios partió al Perú el primer grupo de Religiosas de Santa María Magdalena, el 06 de enero de 1938. Poco después partió un segundo el 21 de abril, también en 1938. En este segundo grupo, de 9 religiosas, estaba Madre Amábilis como la religiosa más joven quien no había cumplido aún los 21 años. Ese mismo año, el 22 de julio, viajó a Abancay un grupo de religiosas dirigidas por Madre Reinhildis Ferber para fundar el Convento y Colegio Santa Rosa, entre ellas se encontraba Madre Amábilis. Fueron recibidas por los alegres pobladores de esta ciudad quienes habían preparado un simbólico arco de flores por el que dejaron pasar a sus esperadas huéspedes. En esta recepción no faltaron los discursos, las flores, y los cuetecillos.

El inicio no fue fácil, pues la fundación se llevó a cabo pese a las dificultades y circunstancias que presentaba un pueblo pequeño de la sierra de hace 70 años, además del reto que significa, para los extranjeros, habituarse a un nuevo idioma, alimentación, clima y vivienda.
Desde entonces se entregó con todas las fuerzas de su juventud, a la formación de niñas y jóvenes, primero del Colegio “Santa Rosa” de Abancay y después de Chosica en el Colegio "Beata Imelda“. Con prudencia supo unir ambas culturas de tal manera que ambas partes se enriquecieran con sus tradiciones, costumbres y sabiduría popular. Fue profesora de Religión, Español, Literatura, Inglés, Ciencias Naturales, Geografía y Deporte. Con gusto se le dieron también los cursos de Arte, Música y Teatro.
Después de 19 años en Abancay fue cambiada a Chosica-Lima para los siguientes 10 años. Una vez más retornó a Abancay para dirigir el Colegio "Sta. Rosa“ entre 1967 y 1974.
Por dos períodos de 6 años ejerció el cargo de Priora Regional de la Congragación en el Perú. También tuvo el cargo de Priora de nuestros conventos de Chosica y Abancay.

Algunos premios y distinciones recibidos por Madre Amábilis:

1967   Diploma otorgado por los Padres de Familia de Abancay por su excelente labor al frente de la dirección del Colegio.
1968   Diploma de reconocimiento de la Municipalidad por el excelente trabajo realizado en le dirección del Colegio “Sta. Rosa””.
1968   Diploma por su participación activa en la Campaña de Alfabetización de Abancay.
1990   Distinción con las “Palmas Magisteriales“ en el grado de AMAUTA otorgado por el Ministerio de Educación del Perú.

  • Distinción con la Cruz Federal de Primera Clase en la  Embajada Alemana de del Perú.
  • Distinción con el Peremio "Divino Maestro“ otorgado por el Consorcio de Colegios Católicos del Perú en el Congreso de Profesores Católicos en la ciudad del Cusco.

Características de la persona de Madre Amábilis:

  • Amante de la naturaleza, especialmente de las flores.
  • Su apoyo como profesora de música y directora de coro era extraordinario.
  • Preparó con mucho detalle las celebraciones eucarísticas y cuidó mucho la Liturgia.
  • Apoyó con abnegación a los niños lustrabotas y a sus familias. Visitó hogares, otorgó ayuda material y espiritual.
  • Realizó un trabajo conjunto con organizaciones socio – culturales.
  • Tenía una fe inquebrantable en la Providencia Divina, tuvo una devoción especial a la Santísima Trinidad. Mostró una amabilidad extraordinaria frente a quienes buscaron su apoyo, su escuha.
  • Mantuvo un contacto permanente y lleno de confianza  con las ex alumnas, dándoles el consejo oportuno.
  • Dirigió la construcción de la Iglesia de Abnacay y la embelleció en los años venideros.
  • Construyó la Casa de Retiro y el oratorio de la Comunidad Santa Rosa de Abancay.

En este artículo hemos mencionado aspectos importantes de la vida y obra de nuestra querida Madre Amábilis. Hay mucho más que decir acerca de ella. Esa información queda en el corazón de sus innumerables ex alumnas, quienes a pesar de los años manifiestan la alegría y el agradecimiento de haberla conocido.
Gracias Madre Amábilis y acompáñanos ahora desde el cielo.


PERSONAJES DE MI TIERRA

AMABILIS, LA MADRE DE LOS OJOS AZULES


Escribe: Hugo Viladegut Bush



 Abancay es un puerto que ve transitar a miles de gentes por sus polvorientos caminos...
Unos vinieron en busca de gloria y guerrearon al borde de lo que nuestros abuelos maternos llamaron río Pachachaca. Otros llegaron esperando descubrir tesoros y en ese afán sembraron vid y caña conquistando nuevas tierras para las huestes españolas y los asustados aborígenes de las alturas.

Pero también hubo quienes llegaron en busca de refugio y quienes buscaban sosiego y caminaron entre el Soqllaqasa y el Qorawire para finalmente recalar en este breve regazo de las montañas.

A la par hay quienes salieron de esas fronteras en busca de mejores días y dejaron atrás el tiempo imborrable vivido bajo su sol.

Otros se fueron a conquistar futuros a otros territorios y  habemos quienes renunciando al hambre y las estrecheces salimos en busca de otros saberes para mitigar nuestros patéticos harapos...

Mientras todo esto se escribía en el pequeño libro de nuestra historia también hubo quienes llegaban a nuestro territorio renunciando a mejores días para ayudar a encontrar otros destinos para almas en pena, para provocar sonrisas en dulces e infantiles rostros condenados a cargar las cadenas de la ignorancia y el conformismo. Rostros pequeños tostados bajo el sol que esperaban manos generosas que los encaminaran por el sendero de la liberación y la salvación.

Así llegaron en Julio de 1938 abriéndose paso entre los andes las religiosas dominicas de Santa Magdalena de Spira ha expreso pedido de Monseñor Salvador Herrera: Madre Ambrosia, Madre Reinhildis, Madre Teresa, Madre Reginalda, Madre Albertina, Madre Asunta, Madre Ágata, Madre Dionisia, Madre Prisca, Madre Tarcisia Sturn y la más espigada entre todas ellas Madre Amábilis Geimer...

Nuestras sinuosas y polvorientas calles recibieron a estas almas caritativas y bajo ese sol brillante mitad frío, mitad tibio Madre Amábilis entró en nuestras vidas, conquistando los corazones de nuestros padres.

Pronto su liderazgo y su férrea voluntad empezaron a convencer.

Con su alargada figura de agilidad increíble, sus grandes ojos azules de mirar infinito, su rostro dulce y caritativo, sus níveas y aterciopeladas manos, su voz tierna, envolvente y cultivada. Una soprano cantando a todo pulmón el Ave María de Shubert, llenando de pared a pared  la pequeña catedral de nuestro pueblo, hizo vibrar las notas de un clásico que jamás se había escuchado...

Consecuente con sus principios y perseverante en su voluntad tuvo que haber sido, Madre Amábilis, para aprender el Castellano y más aún, aguda en el oído para entender el Quechua...

Y en un valle donde por muchos años sus pobladores habían encorvado las espaldas para adoptar la mansedumbre y sobrevivir bajo el yugo de la prepotencia a las exigencias de la hacienda, trazó la línea entre la pobreza que viene de la ignorancia y la riqueza del entendimiento que viene de la ilustración..
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La mujer abanquina de los años 40 condenada a educarse sólo para leer y escribir cartas, pronto fue avanzando en medio de los escombros de su cruel sentencia hasta alcanzar protagonismo en la organización del cabildo para tomar decisiones en la historia del progreso.

Unos 60 años tuvieron que pasar para entender que para las generaciones de ayer les era difícil asimilar que la conciencia viene del estudio y que la nueva cultura debía llegar construyendo los valores...

Madre Amábilis puso todo su empeño en hacer crecer las conciencias. Sólo así después de 20 años de silencioso trabajo, el pueblo organizado enderezó la curvatura de la espalda y rompió el enclaustramiento al que le había sometido la hacienda...

Los hijos de Miguel Grau y Santa Rosa de Lima, entonces, pico, pala y carretilla en mano salieron del Cabildo para abrir calles y lo que parecía imposible llegó con la ilustración de la educación. 

Se mitigaron entonces las tristezas, no más lamentos.

Aprendimos a decir no, a organizarnos, pero también a aceptar nuestras propias limitaciones y a superar nuestros infortunios.
En una palabra aprendimos a decidir nuestros destinos y a abrir nuestro propio camino.
Madre Amábilis tuvo mucho que ver en todo esto.

Contemplando el crecimiento de los niños de ayer, el florecimiento de las familias y el engrandecimiento de nuestra tierra, el testimonio sale a luz.

Hoy camino a la eternidad, los ojos de Madre Amábilis no miran hacia adelante, sino hacia los pliegues de nuestra memoria, tan ingrata a veces con el bien: ella hasta el minuto final de sus días ha querido que aprendamos de memoria las escenas de ayer y la foto de los niños harapientos de hoy, para que practiquemos la palabra que hasta ahora nos es esquiva: solidaridad.

Nos queda su aliento. Nosotros hijos de sus alumnas de ayer somos el producto de sus desvelos. Nos queda conjugar el verbo amar en todos los tiempos y con todas las personas para arribar al puerto de la tolerancia. Ella ha proclamado que los talentos recibidos son potencias de la inteligencia para emplearlos en el bien colectivo, por eso ella se quedó con nosotros hasta el final de sus días.

Gracias en principio a nuestro Señor Justo Juez de Illanya por haberla puesto en nuestro camino, por haberla traído hasta nuestra tierra. Gracias Señor, porque por las enseñanzas  de M. Amabilis, podemos ver el sol, sentir frío, hambre, sed, ser sensibles al dolor que no es nuestro, pero que al verlo lo hacemos nuestro. Gracias Señor, porque Madre Amábilis nos enseñó a agradecerte por la vida.

Finalmente, gracias Madre Amábilis, por habernos escogido como tus hijos y a nuestra tierra Abancay como tu tierra.

Por:
Schw. M. Consuelo O.P. y Hugo Viladegut Bush
 
   
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