El método Suzuki, más que un modo de enseñanza de la música, es una manera de llegar a ser mejores personas.
Siendo uno de los pocos que se centra especialmente en enseñarle al alumno desde pequeño, es el que mejores resultados ha obtenido, tanto en lo musical, intelectual como en la formación integral de la persona.
Fue creado alrededor del año 1945 por el violinista, educador, filósofo y humanista japonés Dr. Shinichi Suzuki y se enfoca en la enseñanza, especialmente infantil, de la interpretación de un instrumento musical.

Lo que hace al método Suzuki tan efectivo, es el modo en el que se aplica. El Dr. Suzuki se dio cuenta que todos los niños del mundo tenían gran facilidad para aprender su lengua materna, por ello es que aplicó los principios con los que ésta se imparte a la enseñanza de la música. Entre estos principios se encuentran: la importancia del papel de los padres, el comienzo temprano, la repetición, el repertorio gradual, el posponer la lectura, entre otros. Él decía: “Cualquier niño a quien se entrene correctamente puede desarrollar una habilidad musical, de igual modo que todos los niños desarrollan la capacidad de hablar su lengua materna. El potencial del niño es ilimitado”.

Pero lo que realmente lo hace especial y único es el hecho de que este método no fue creado para entrenar músicos profesionales, sino para ayudar a los niños a convertirse en mejores personas. Ésta ha sido y siempre será la verdadera finalidad del método. Dicho en las palabras del mismo Sinichi: “La enseñanza de la música no es mi propósito principal. Deseo formar a buenos ciudadanos, seres humanos nobles. Si un niño oye buena música desde el día de su nacimiento, y aprende a tocarla él mismo, desarrolla su sensibilidad, disciplina y paciencia. Adquiere un corazón hermoso”.

En el CBI, el método Susuki, nos ha permitido desarrollar todas estas cualidades y más.
Esto nos demuestra que nuestro colegio no tiene como ideal sólo preparar niños y jóvenes académica o intelectualmente, sino que busca ayudar a las familias a formar integralmente a sus hijos para hacer de ellos mejores seres humanos. Tenemos un motivo más para decir llenos de alegría: GRACIAS CBI.




Por:
Juan José Ladines
 
   
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